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un punto diferente sobre la homofobia

Sé que entro en terreno espinoso pero este tema lo he estudiado mucho y muy profundamente, hace unos días re-publique una imagen que decía que la homofobia era la reacción de los hombres cuando tenían miedo de que los “traicionara el culo” y estoy totalmente de acuerdo para el caso de los hombres, pero quiero llamar la atención en otro punto quizá más espinoso y está relacionado con la formación de la identidad sexual masculina,

la identidad sexual del hombre heterosexual nace de la separación de la mujer

Como expone Walter Riso en su Libro “intimidades masculinas”, el hombre nace de una mujer, sus primeros cuidados son dados por su madre y la identificación es fuerte hasta cuando el niño tiene cierta edad, que puede empezar a los 4-5 años y empieza entonces a imitar al padre, es decir, el hombre para formar su identidad sexual como hombre necesita copiar un modelo (conjunto de pautas, comportamientos y actitudes) que le enseñen que significa ser hombre.

El hombre a diferencia de la mujer necesita “ritualizar”, marcar la separación de identificación entre la madre, que es su figura referente desde el inicio, para poder convertirse en algo similar al padre. De esta necesidad vienen los ritos de iniciación que aparecen en absolutamente todas las culturas, incluso en la nuestra actual aunque de manera más sucinta tenemos ritos al respectos, lo que hace que “un hombre se haga un hombre”.

El hombre tiene una urgencia patológica de reafirmarse como hombre durante toda su vida por una sencilla razón: la psique humana es bisexual por naturaleza (como enuncia Jung), por eso solemos usar frases como “a que no tienes cojones” o “va a llorar la nena”, o la dañina frase de “los hombres no lloran”, todo hombre ha escuchado o dicho alguna de estas frases a lo largo de la vida sencillamente porque tienen la función de reafirmar el estereotipo de la masculinidad dentro del contexto cultural.

el estereotipo de lo afeminado

Por lo expuesto anteriormente, surge el contra-estereotipo de lo afeminado, del hombre que es a medias, el cual se repudia porque su función es “mostrar lo que no se debería ser”, así como el rol arquetípico en las religiones judaicas está en la dualidad dios (bueno) y diablo (malo), en la condición social masculina se encuentra entre “macho” (hombre completo) y “afeminado” (hombre incompleto), por lo que palabras como “marica” o “loca” entre hombres solían usarse de manera despectiva.

Este estereotipo suele reunir características que hacen que los hombres se desvíen del “deber ser” masculino que espera la sociedad, y es usado a modo de burla – correctivo entre nosotros mismos (como hombres, si, nosotros hablamos entre nosotros), por lo cual para nosotros no termina siendo ofensivo bromear entre nosotros con este tipo de afirmaciones

la delicada linea hacia la homofobia

Este es el punto más espinoso, como diría el juez Potter Stewart en el famoso caso de la novela The lovers (refiriéndose a la diferencia entre obscenidad y pornografía) definir la linea es difícil, pero es evidente cuando se llega.

Partiendo de una premisa tan vaga, mi opinión personal va a que cuando se utiliza el arquetipo del afeminado para sistemáticamente atacar a alguien, ahí es cuando nos separamos de las “practicas conductuales masculinas” y empezamos a hablar de homofobia.

Cuando un hombre elige separarse parcial o totalmente del estereotipo masculino de su cultura, por definición siempre anda en el estereotipo del afeminado y es natural que sienta toda esa presión cultural y social, el drama real empieza cuando hombres que no se sienten seguros y que dependen del refuerzo constante empiezan a focalizar este refuerzo hacia la aversión al estereotipo del afeminado y de todo el que encuentren que pueda encarnarlo, es ahí donde empieza la linea de la homofobia.

otras causas de la homofobia

Cosas como preceptos culturales y religiosos tienen influencia directa en la aparición de conductas homofóbicas, y en ciertas situaciones este tipo de conductas son usadas como especie de controles sociales para la coacción de la población

que hacemos?

Todos estamos de acuerdo que el camino es proteger los derechos de todos los ciudadanos simple y sencillamente porque son ciudadanos, y el matoneo no es algo que como sociedad debemos tolerar, pero también hay que considerar que por proteger a un grupo de la población es inaceptable perjudicar de manera directa a otros, por lo cual propuestas como inyectar hormonas a niños para feminizarlos me parece una completa canallada.

Como sociedad debemos dejar de ver el tema de manera apasionada y dejar la óptica de “prohibir, castigar y aniquilar” y centrarnos en el porque de nuestros comportamientos y basándonos en el conocimiento y la inclusion encontrar las mejores maneras de lograr nuestras metas como sociedad. Caminos llenos de odio y rencor que busquen favorecer sectores en detrimento de otros ya se han visto a lo largo de la historia, y recordemos que las cosas no acabaron nada bien para el régimen nazi.

Escrito por Pedro Rivera Wilches

Pedro Rivera Wilches

Soy Ingeniero de Automatizacion Industrial, gran apasionado de la ciencia, la tecnologia y la economia, materias en las que me desempeño profesionalmente. Me gusta la psicologia y analizar el mundo a mi alrededor.

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